miércoles, 1 de septiembre de 2010

FIN DE FIESTA

Se terminaron las fiestas y con ellas también se terminó el verano. La gota fría no tardará en golpearnos, al igual que el síndrome de abstinencia. Y es que han sido doce días de comer y beber en cantidades industriales (sobretodo beber), trasnochar y desfilar.

BEBER

BEBER MUCHO

Trasnochar

Y desfilar

Y aunque este año no ha sido tan "destroy" como otros, no hemos dejado de vivir momentos tan surrealistas como cuando Gran Torino, salió a saludar a sus amigos con tan solo una toalla sobre su cuerpo mojado, o tan desternillantes como el vídeo de homenaje a Ringo.
Gran Torino: "¡Hombre, tú poraqui!"

También hemos internacionalizado nuestra comparsa, abriendo las puertas, de par en par, a dos guapas Polacas y a un Ruso feo.

Marta y Agatha, las Polacas

¿Quién es Farit el ruso?

Para terminar hay que denunciar la corrupción hasta médula y el pucherazo continuado de la Federación Intercomparsas. Hubo Quién en un, justo, arrebato de rabia, arrojó su fantástico y original disfraz sobre las corruptas y desvergonzadas miembros del jurado. Un tongo de libro nos privó, una vez más, de alzarnos con el premio al mejor disfraz, y van...

El mejor disfraz y el más fresquito, joder si hasta tenemos un coche de policia

Por último y desde aquí todo nuestro cariño y afecto para Toni y Eva, dos comparseros que durante las fiestas perdieron a un ser muy querido. Todo el Centenar y por supuesto el Galatex Team, está con vosotros. Un gran abrazo amigos.

sábado, 3 de julio de 2010

Dark Dusk: Capitulo XXVII



Stuart Preston and CIA

Stuart Preston estaba en su oficina de Washington. Como desde hacía varias semanas pasaba largas jornadas de trabajo con un ajedrez magnético sobre las rodillas, en un interminable duelo contra si mismo. Cualquiera que hubiese visto sus piernas sobre el escritorio habría dudado que se ganase el sueldo que todos los meses, puntualmente, el despacho federal de investigación criminal le ingresaba en el banco, nada más lejos de la realidad.

Sus calcetines reposaban pulcramente doblados dentro de sus zapatos de cuero marrón, una concesión excentrica para escandalizar a su esposa. Su chaqueta descansaba en una percha ergonómica que se trajo de casa. Stuart odiaba la arruga que dejaban en el cuello las perchas oficiales.

-Señor Preston, el gran jefe quiere verle. -Harry Perkins, un agente sin despacho propio asomaba la cabeza por la puerta.
-Harry, ¿Ha oído algún rumor acerca de que me como a la gente?
-No, señor. -Se apresuró a contestar.
-Entonces haga el favor de entrar.

Un Harry Perkins en calzones atravesó el umbral de la puerta.

-Es el gran jefe, quiere verle.

Stuart actuó como si el rey vistiese ropas suntuosas en lugar de ir desnudo.

-¿El gran jefe? ¿Ronald? -Preguntó asombrado

Harry abrió mucho los ojos y estalló en carcajadas.

-No -Como pudo, luchó contra la paralizante fuerza de la risa- Webster.
-Pero, ¿No se había marchado a la compañía?
-Ufff -Serenándose un poco, Harry se secó unas lágrimas traviesas que le corrían por la mejilla y dijo- aún está con el cambio de poderes. -Salió, cerró la puerta y otra sonora carcajada llegó a los oídos de Stuart.


Vaya cagada, los chicos se burlarían de él durante meses, en fin, ¿Qué se le va a hacer? Abrió el cajón y depositó con toda delicadeza el ajedrez dentro, lo cerró y se puso los pantalones que colgaban del respaldo de su silla, calcetines, zapatos, corbata y chaqueta.
"¿Qué coño querrá William Hedgcock Webster de mi?" Se preguntaba mientras bajaba al sótano 20 escoltado por dos corpulentos miembros de seguridad.

Cuando entró en el despacho del gran jefe, William Webster le esperaba junto a una máquina con la que estaba destruyendo documentos.

-¡Hola Stuart! lo estaba esperando. -La cara de concentración dio paso a un gesto risueño mientras le señalaba un sillón. William Webster se sentó en el sofá de al lado, tan cerca que podría cogerle la mano. -Te estaba esperando. -Repitió esta vez tuteándolo.
-Pensaba que ya no estaba entre nosotros señor Webster.
-Aún estaré por aquí una temporada, y también por allí, -sonrió- de hecho, eso es algo de lo que quiero hablarte.
-Usted dirá señor Webster.
-William, por favor -sin dar tiempo a ninguna réplica continuó con la charla- quiero que te ocupes de algo. Es un tema delicado al que la prensa ya le está hincando el diente, y ya sabes que la carroña periodística quiere acabar con este gran país.
-La libertad de prensa es un cáncer. - Apuntilló Stuart.
-Cierto, por suerte, de momento, no saben sumar dos y dos, osea, que van dando palos de ciego. Pero eso no durará para siempre y quiero que alguien de confianza aclare las cosas antes de que sea demasiado tarde.
-¿De qué se trata -"Señor Webster"- ... William?
-El cruel asesinato de un policía de Oakland y su esposa. Algún tarado malnacido hizo una carnicería, y no podemos permitirlo.
-¡Dios mio qué horror! -Dijo Stuart con fingido espanto - ¿Hay algo más?
-Si, sabemos que ese cabrón se folló la cabeza decapitada de la muerta. Quiero a ese hijo de puta colgado, en la silla eléctrica, con la inyección o de la manera con la que se deshagan de la escoria en ese estado de mierda.

"No me ha entendido"

-Ese será mi objetivo William -"Seré más explicito a ver si ahora me entiende" - Dígame, ¿qué es lo que teme que averigüe la prensa?
-¿Eh? -A William le costó reaccionar después de sus dulces ensoñaciones sobre la pena capital- Ah, pues... El poli investigaba el asesinato de Abert McCoist un importante "amigo" de la mafia de la costa oeste, incluida la política.
-¿Creé que por eso lo mataron?
-Lo creemos, lo creemos. Pero aún hay más. McCoist era el representante musical de un grupo de hippys rockeros. Tenían un concierto la noche en que murió, por supuesto son todos sospechosos -William hizo extraños movimientos con las manos, como para espantar una mosca y con un tono de mortal aburrimiento dijo - pero es un tema demasiado farragoso, toma, léete esto- un informe del tamaño de una guía telefónica apareció en las manos de Stuart como por arte de magia - Es lo que sabemos, cuando termine, repase esto otro - cuatro o cinco folios con una grapa en la parte superior izquierda pasaron a coronar la montaña de papeles - es lo que creemos que está pasando, pero claro, ahora eres tú el que debe confirmar nuestras conclusiones. -Una mueca de infinita felicidad se dibujó en el rostro de "William"; Stuart pensó que ese era el rostro del perfecto hijo de puta.
-Y así lo haré -"Me cago en la puta, me mandan a Oakland".
-Bueno Stuart, hay otro tema del que quería hablarte -unas palmaditas en la mano que Stuart apoyaba sobre el brazo del sillón, acompañaron sus palabras.
-William, soy todo oídos.
-¿Qué te parecería un cambio de aires? Necesito gente de confianza en "la compañía", gente como tú.
-Nunca habría imaginado mejor colofón a mi carrera que serle útil señor Webster -Stuart dejó que su inevitable peloteo inundase la habitación.
-No esperaba menos de ti Stuart -El buen humor del gran jefe era evidente- Te aseguro que no te arrepentirás de esta decisión. Anda, firmame estos papeles y ya seras un agente de la CIA en funciones, a falta del nombramiento oficial, por supuesto.
-Por supuesto.
-Más vale que soluciones este lío o en "la compañía" no ratificarán mi nombramiento. Esos pérfidos dinosaurios estarían encantados de joder al recién llegado. -Abrió los brazos con las palmas hacia arriba mientras se encogía de hombros- Solo soy el nuevo director general. En resumen o lo solucionas o podremos limpiarnos el culo con este documento. Ya no tendría ningún valor.
-No se preocupe señor -"Mierda William... Joder que lío"- No parece demasiado complicado.
-Ja, ja, ja... Stuart ¿Y no te has preguntado para qué envío a un agente de la CIA a hacer el trabajo de la policía? -El señor Webster estaba disfrutando con "sus misterios".
-Pues lo cierto es que -"Ni se me había pasado por la cabeza"- me lo estaba preguntando desde el mismo momento en que me planteó la misión, pero no acostumbro a cuestionar las ordenes.
-Muy hábil Stuart, es usted un ejemplo para todos los jóvenes agentes engominados, por eso le quiero a mi lado. -William Webster hizo una pausa, miró intensamente a Stuart, que se olía lo peor y le soltó la bomba- La CIA se tiene que encargar de esto porque el policía asesinado en Oakland era un jodido espía comunista.
-¡No me jodas! -Dijo Stuart.


viernes, 7 de mayo de 2010

EL MONARCA

Es de dominio público que nuestro monarca está ya mayor. A sus 72 años, cualquier día nos sorprende con la abdicación en el Príncipe de Asturias o con alguna noticia más trágica, aunque con el mismo resultado. Por eso, desde el GALATEX WORLD propongo que entre todos aportemos el sobrenombre que merece nuestro soberano. Esta idea, por sí sola, podría ser la base para un blog. Pero por expreso deseo de su majestad, seremos nosotros mismos los que la llevemos a cabo incluyéndola en su blog favorito, el nuestro.

¿Voy a ser Rey? ¡Toma!

Desde este momento se aceptarán las sugerencias de cualquier internauta, bloguero o lo que sea, y se anotarán concienzudamente todas y cada una las aportaciones, para finalmente seleccionar la mejor mediante una encuesta.

Dejo aquí dos propuestas, la primera fue aportación de DAAXE, la segunda es mía.

JUAN CARLOS I el Campechano
JUAN CARLOS I el Bribón

Adelante amigos, no os cortéis y aportad lo que lleváis dentro ¿qué sobrenombre se ha ganado el Rey durante sus muchos años de servicio a la patria?

miércoles, 7 de abril de 2010

NO SOMOS NADA


No somos nada. Esto lo comprendieron los griegos de un modo inimaginable para nosotros, hombres modernos y anodinos. Por eso se esforzaron como titanes para conseguir la inmortalidad del único modo al alcance de los hombres corrientes, por la aclamación y admiración de sus iguales. A estos hombres destacados dieron por costumbre en llamar HÉROES. Tal era la luz que desprendían, que alumbraron en su inmortalidad incluso a quienes cantaron sus hazañas.

Después de ellos el resto somos simples mortales y ni Cesar ni el mismísimo Alejandro de Macedonia lograron alcanzar el resplandor incombustible de Aquiles.

Hoy, algunos piensan que este objetivo se obtiene a través de la descendencia, un punto de vista que no comparto, puesto que la singularidad humana es incompatible con la pluralidad fría de un árbol genealógico que se pierde y distorsiona más allá de las tres o cuatro generaciones anteriores.

Tampoco los héroes deportivos son más que pálidas sombras comparadas con quienes alcanzaron el olimpo en el pasado.

La vida eterna ya no existe. Envidio e íntimamente menosprecio a quienes depositan su fe en algún Dios. Yo no puedo, no creo en Dios alguno. Quizá sea yo el equivocado, pero en mi opinión no hay nada más allá de la muerte. Sería demasiado bonito, y la vida no es bonita. Está infestada de duros golpes, problemas irresolubles y constantes disputas, vivimos intentando esquivar a la Parca.

¿Qué le puedo decir a mi amigo cuando su padre a muerto trágicamente? no tengo palabras, le abrazo y lloro con él. ¿Qué le puedo decir? ¿Que se acabó? ¿Que no hay más? ¿Que no habrá otra vida para reencontrarse? Mejor callo y le abrazo más fuerte, intento contener el llanto que me embarga.

Tu padre a muerto. Te quiero amigo.

No somos nada.

viernes, 19 de febrero de 2010

¡¡¡Enhorabuena amigos!!!!


Esta mañana, del modo más artero y traidor imaginable, dando la espalda a sus amigos más intimos, Little Caesar y Cristina contrajeron matrimonio.

OLE SUS HUEVOS.

La boda que muchos de nosotros habríamos deseado, pero no supimos o no nos atrevimos a llevar a la práctica, tan solo lamento haberme quedado sin despedida, pero no se puede tener todo. Por lo menos aún no me he quedado calvo, si, he dicho aún...

Mantuvieron en secreto su unión hasta el último momento y aunque un servidor ya estaba al tanto, por un exclusivo y restrictivo contrato de privacidad, me ha sido imposible ponerlo en vuestro conocimiento hasta tener la certeza de que todas las partes implicadas se habían enfrentado a los hechos consumados.

Little y Cristina son ahora marido y mujer, y para celebrarlo se van a largar, nada más y nada menos que a Tokio. Espero que se lo pasen de muerte y vuelvan bien cargados de anecdotas, que esta vez seguro que si, compartiran con nosotros, para deleite de sus amigos y seguidores.

No es cierto que se casen para pegarse un viajecito. No es cierto que se casen por tomarse unas vacaciones, bien merecidas, por otra parte. Yo mismo he sido testigo de su amor infinito en innumerables ocasiones y soy consciente de que este paso era más por motivos legales que sentimentales, porque ellos nunca necesitaron de un contrato para darse el "si quiero".

La novia acudió a los juzgados de Paterna con un precioso vestido color plata, cortado un poco por encima de las rodillas, unas pinzeladas de un plata más oscuro daban un toque alegre al traje de novia. Cristina era la novia más guapa del mundo.

Little Caesar acudió con su peculiar estilo informal a su cita con el contrato matrimonial (como a él le gusta llamarlo) unos pantalones vaqueros fueron testigos del beso de tornillo e innecesariamente largo y apasionado que le propinó a la novia, que por otra parte se mostró apurada por tal arrebato de pasión en un lugar público, pero ¡que cojones! uno no se casa todos los días.

Sus amigos, siguiendo los deseos de los contrayentes, no acudimos al enlace. Tan solo sus familiares más directos se personaron en tan emotivo acto.

Desde aquí solo nos queda felicitar a la pareja y desearles todo lo mejor...

domingo, 14 de febrero de 2010

Vida o muerte en el politécnico, de como un amigo casi me retira la palabra, por mi impericia en los deportes

Es duro ser vapuleado, humillado y ninguneado, pero más duro es, si las personas que con tanta saña te atacan son tus seres más queridos.

Tengo una larga experiencia en situaciones de este tipo. Ya desde mi infancia, el detonante era siempre el mismo, mi impericia.

Creo que nunca fui bueno en los deportes, recuerdo con claridad el día en que no agarré una pelota de tenis que venía lenta y templada a mis manos. Mi amigo Paco (recuerden que siempre utilizo seudónimos) me pegó una patada en el culo con toda la pericia que a mi me faltaba, estoy seguro de que este suceso tiene algo que ver con mi problema de almorranas, de hecho, según la posición en la que me ponga, creo que todavía me duele.

En aquella época, jugábamos todos los días al béisbol, o a algo a lo que nosotros llamábamos así, por lo que a diario las pelotas se caían de mis manos. Esto hizo que mi culo tuviese el aspecto del de un babuino y que, además, me pusiesen el denigrante mote de "manos de mantequilla", no recuerdo quién fue el pequeño y ocurrente hijo de puta que me lo dijo por primera vez, seguramente uno de mis amigos más intimos. Lo que si recuerdo, es que me lo llamaron durante más de dos años.

Si hubiese tenido estos maestros nunca me habrían llamado "manos de mantequilla"

"Manos de mantequilla" era, con regularidad, el último en ser elegido en cualquier equipo, exactamente igual que cuando en fiestas jugamos a esa mierda de los globos de agua.

Durante aquellos años tenía un enemigo feroz, alguien que no perdonaba ni una sola de mis pifias, aunque jugase en el otro equipo. Este enemigo no dudaba en recurrir a la violencia con la intención de ayudarme a mejorar. Nadie me ha pegado nunca tan fuerte, ni me ha visto llorar tanto. Un par de veces en la playa, pensé que moriría a sus manos. Este enemigo tan tenaz también era hijo de mis padres y amigo de mis amigos, por lo que nunca encontré auxilio para enfrentarme o ni tan siquiera huir de mi hermano Edison. Por fortuna, todo esto pasó cuando llegué a la pubertad, no tanto por mejorar deportivamente hablando, como por abandonar tan agotador quehacer.

Con el paso de los años incluso olvidé mi pasado y me enrolé en cualquier actividad que exijiese esfuerzo físico. De este modo me he visto jugando en más de una ocasión al pádel. Tenía grandes virtudes como jugador, o al menos eso creía yo. Un esprint poderoso y veloz, aunque casi siempre lo uso a destiempo y, o llego tarde, o la pelota golpea contra mi cuerpo. Una derecha fuerte y poderosa, aunque demasiado imprecisa. Y un servicio, bueno, el servicio siempre ha sido malo.

En estas condiciones estaba cuando acudí a la cita en la Universidad Politécnica de Valencia.
Babuino:"Alud Romera, que culo más rojo tienes"

Allí me debía esperar mi buen amigo Cristóbal, pero fui yo quien lo esperó unos minutos. Cuando llegó nos pusimos a hablar de nuestras cosas, todo parecía normal y nada me hacía presagiar lo que habría de suceder.

En cuanto llegaron sus compañeros Ataúlfo y Jusitiniano nos pusimos a la faena.

Yo hacía equipo con Cristóbal y empezó el partido...

Al parecer nuestros rivales conocían a la perfección todas las debilidades de Cristóbal y hacían todo lo posible por que la pelota le llegase a él. A buen seguro se sentían intimidados por mi poderoso físico. Yo mismo me dispuse a disipar sus injustificados temores desplegando toda suerte de fallos garrafales cuando, por fin, me llegaba la pelota.

La muñeca de acero de Ataúlfo me estaba destrozando, no conseguía devolver un resto en condiciones, a todo esto, Cristóbal radicalizaba cada vez más su postura contra mi. Pasó de explicarme como tenía que golpear a la pelota, a preguntarme que si no había visto que iba por allí, o por aquí. Lo peor fue cuando empezó a golpear cosas con su raqueta o a lanzar patadas al aire como enloquecido. Juro que en una de esas situaciones, le miré a los ojos, que tenía enrojecidos, y temí convertirme en piedra.

Cuando perdimos definitivamente el segundo set me sentía como un apestado, Cristóbal había arrojado la toalla y solo me decía "¡pero tío!" "¡pero tío!". Su mirada me reprochaba los puntos perdidos, obviando los que había perdido él mismo, y me dirigía toda clase de comentarios desdeñosos, nunca he sentido tanta vergüenza en mi vida, excepto en alguna ocasión que ya os contaré...

Ataúlfo y Justiniano se reían por lo bajini, ambos fueron muy respetuosos.

Ahí fue cuando caí en que estaba viviendo la pesadilla de cualquier pajillero americano; hacer deporte rodeado de informáticos y ser el peor...

Al iniciarse la tercera manga decidí que ya era suficiente, había empleado el método Gurru, había analizado a mis rivales y encontrado sus puntos débiles, era momento de pasar a la acción.

Lo único que tuve que hacer fue retrasarme un pasito cuando sacaban (con potencia Ataúlfo, colocado y de rosca Justiniano) y prescindir de mi poderoso golpe de "Torpedo" (os aseguro que con ese golpe, una vez atravesé la red que divide el campo, por supuesto fue mala) para únicamente poner la pelota en el campo contrario. De este modo conseguí obrar el milagro. Traté de enviar todo el juego a Ataúlfo y así la muñeca de acero se tornó de vidrio a la tercera bola que devolvía. Justiniano, adormecido por la inactividad y cegado por mi resplandeciente juego, apenas acertaba a darle a la pelota cuando por una travesura del destino le caía cerca.

Tras dos sets con 4/6 en el marcador, me basté y me sobré para darle la vuelta con un par de 6/0.El infierno no debe ser muy distinto a esto

Pero no creáis que tras mi victoria intenté reivindicar mi soberanía sobre el juego, muy al contrario. Con la humildad que siempre me ha caracterizado, cedí todo el mérito a Cristóbal, al que veía feliz, henchido de gloria, ya era otra vez mi amigo y no tuvo que soportar la burla de sus compañeros informáticos... Hasta la siguiente jornada de pádel...

Pero no creaís que cuando alguien se transmuta y despliega todo lo que tiene dentro, cuando alguien desafía a la luz y galopa dejándola atrás, cuando alguien se equipara a los dioses y se atreve a estar aquí y allá al mismo tiempo, no creáis, repito, que esto no tiene un precio. Durante tres días, al menor movimiento de mi cuerpo, un quejumbroso aullido salía de mis labios y durante tres semanas he tenido unas fuertes y dolorosas agujetas. Otra persona, con los músculos menos preparados, podría haber muerto. Me jugué la vida. Hay que ver lo que uno es capaz de hacer por un amigo.

EPÍLOGO

Antes de despedirme hasta la próxima, quería decir a todos los amigos que alguna vez me llamaron para practicar deporte, y que después de una jornada en la que apreciaron toda la impericia de que soy capaz, nunca más volvieron a hacerlo, que no os guardo rencor. Gracias a vosotros me he aficionado a la bicicleta, y ahora soy yo el que muchas veces no la llama...

jueves, 28 de enero de 2010

PEPSI


Desde su más tierna infancia, cualquier niño español siente atracción por las bebidas carbonatadas. Dentro del amplio abanico que las compone, podemos disfrutar desde un vichy catalán, hasta una Mirinda, pasando por el fantástico Bitter de Kas. Pero, para ser honestos, los auténticos reyes del sector, son los refrescos de cola, que suponen, sumando todas sus variantes, un 80% del mercado, por decir algo, ya que no dispongo de los datos reales, lo cierto es que la cifra no debe andar muy lejos...

Cuando era un niño, había dos empresas que se disputaban el liderazgo internacional, Coca-cola que dominaba con mano de hierro en España y Pepsi, de la que se decía, que no tenía rival en tierras americanas. La gente que bebía una, no toleraba la otra, aunque si alguien de mi generación, bebía Pepsi, era un apestado, un paria.

Recuerdo nítidamente, la decepción con mayúsculas que sentía cuando en algún bar me informaban de que no tenían Coca-cola, solo Pepsi. En más de una ocasión rompí a llorar. Era algo similar a lo que pasaba cuando te ofrecían un caramelo y te daban un Pictolín. Habría matado. Y todo esto sin mencionar los chicles de menta, porque cuando eres un crio te importa una mierda que te refresque la boca, lo que quieres es fresa, ¡fresa!.
¿A qué niño no le ha ofrecido un caramelo su tía abuela y le han dado esta mierda?

Es una ley de la naturaleza, según vas envejeciendo, tus gustos cambian y a día de hoy, si tengo que comerme un caramelo, será un pictolín o similar y los chicles, siempre de menta. Pero dejaremos este tema para que lo analice Little en sus maravillosos años, si quiere, claro, y volveremos sobre la carbonatada cuestión entre dos rivales irreconciliables, ¿Cual es mejor Coca-cola o Pepsi? la respuesta es obvia, Coca-cola. Aunque la pregunta me recuerda un tema que me trae de cabeza y no es ni más ni menos que un debate futbolistico al que me entrego con pasión todos los viernes, como mero espectador, eso si, porque mis conocimientos sobre fútbol se limitan a memorizar lo que dicen los demás y después repetirlo, como si tuviera algo de idea.

Dejando las divagaciones, os plantearé la pregunta del cisma comparsero: ¿Pep si o Pep no?

Personalmente yo digo Pep si, aunque me suene raro, y es que yo soy de los que siempre van con los entrenadores. Aposté por Koeman hasta el final, defendía a Cuper, estaba con Ranieri, me gustaba Quique, nunca pronuncié el nombre de Benitez en vano y hasta pido que renueven a Emery.

Los criticos no perdonan su debilidad

Los argumentos a favor son demoledores, todos los títulos disputados se han ido para casa, pero con lo que realmente disfruto, es escuchando las diatribas en contra de Guardiola, que si con los mejores jugadores del mundo yo también habría ganado todo, que si su jersey de lana tenía bolas, que si ha tirado a Eto'o que es mejor que Ibrahimovic, que si es un llorón y así hasta el infinito. Lo cierto es que algunas de las cosas que se decían, ya se están cumpliendo cual profecía apocaliptica, y es que el Barça está fuera de la copa y el sueco se ha quedado seco.

¿Está el equipo de Guardiola abocado al fracaso en el que sonaba como segundo año glorioso? ¿Tendrán razón sus detractores? ¿Ha dado ya Pep todo lo que tenía al club? ¿Quién cojones es Chygrynskiy? en definitiva y a la espera de sus maliciosos comentarios.

¿PEP no o PEPsi?

¿No teníamos bastante con Puyol? ¿Cómo podremos perdonarle esto?